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¡Que en el 2026 decidamos por cambios de estilo de vida!

“Se acabó, no quiero ser una persona sedentaria.”

Esa fue la frase que me impulsó a levantarme del escritorio, buscar el "box" más cercano a mi casa y vestirme sin pensarlo dos veces para tomar mi primera clase de "CrossFit". En ese momento estaba escribiendo mi disertación doctoral, probablemente la etapa más sedentaria de mi vida. Esa primera clase fue durísima, no estaba acostumbrada a ninguno de los movimientos, no había desayunado bien y el calor del "box" me dejó sin energía. Pero la decisión ya estaba tomada: yo no iba a ser una persona sedentaria. Así que volví al día siguiente, con dolor en todo el cuerpo y un poco más preparada. Al próximo día dolió menos. Y al siguiente también. Sin darme cuenta, estaba construyendo el hábito de ir todos los días.

Un año después, trabajo como profesora en la Universidad de Puerto Rico y tengo una carga laboral incluso mayor que durante el doctorado. Mis días ahora implican muchas horas sentada: leyendo para mis clases, corrigiendo trabajos estudiantiles, preparándome para conferencias, escribiendo para periódicos, publicando artículos y capítulos de libros. Aun así, sigo yendo todos los días al "CrossFit".

Hoy, mientras preparo mis clases y escribo esta reflexión, sonrío. El dolorcito que siento en el cuerpo por haber ido ayer al "box" me recuerda que desde el inicio mi meta fue clara: no pasarme la vida sentada frente a una computadora. Curiosamente, ahora me molesta más el cuerpo los días que no voy, que el dolor muscular que siento después de hacer cinco "sets" de "front squats" y "back squats" con 105 libras. Mirándolo en retrospectiva, esa decisión marcó el inicio de un verdadero cambio de estilo de vida.

Ser la profesora que hace "CrossFit" es algo que llevo con orgullo. No porque sea excepcional, sino porque es una decisión que se trabaja todos los días. Ir al "box" me mantiene fuerte, alerta y con energía para la carga de trabajo, pero también me ha enseñado lecciones que aplico dentro y fuera del salón de clases: ve a tu ritmo, no te compares, un paso a la vez, no empieces demasiado rápido. Son frases sencillas, pero que me han ayudado a entender cómo distribuir mejor mi energía, dentro y fuera del "box". Incluso, son frases que también uso con mis estudiantes.
Además, el ejercicio me regala un espacio para desconectar momentáneamente de los múltiples problemas que enfrentamos como país y como planeta, para luego volver a ellos con más claridad y compromiso.

Al comenzar el 2026, propongo que nuestras metas no sean temporeras ni excesivamente ambiciosas. Propongo que nos demos la oportunidad de acercarnos, todos los días, al estilo de vida que nos enorgullece de quienes somos.

 
 
 

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