Los determinantes sociales de la salud en el entorno educativo universitario en Puerto Rico: realidades y desafíos en el 2025
- Dra. Sandra L. Otero Morales

- Dec 2, 2025
- 2 min read
En el año 2025, la educación superior en Puerto Rico refleja profundas transformaciones sociales y demográficas. Cada vez más, las universidades están compuestas por estudiantes adultos que combinan la vida académica con responsabilidades familiares, laborales y comunitarias. Este nuevo perfil estudiantil hace evidente la necesidad de analizar cómo los determinantes sociales de la salud (DSS) como el ingreso, la vivienda, la educación, el apoyo social y el acceso a servicios de salud influyen directamente en la experiencia universitaria y en el bienestar integral de esta población.
Los determinantes sociales de la salud en el contexto universitario
Los DSS determinan en gran medida las oportunidades de aprendizaje y el rendimiento académico. Factores como la precariedad económica, la inseguridad alimentaria, el estrés laboral y la falta de servicios de salud mental afectan el desempeño y la permanencia universitaria. En Puerto Rico, la inflación, la migración y la inestabilidad laboral intensifican estas desigualdades, especialmente entre los estudiantes adultos trabajadores, padres o cuidadores de familiares mayores.
Realidades del estudiantado adulto en el 2025
El perfil actual del estudiante universitario adulto se caracteriza por una alta carga de responsabilidades. Muchos deben trabajar largas horas para costear sus estudios, lo que limita su tiempo para el descanso y el autocuidado. La salud mental se ve comprometida por la presión académica, el agotamiento y la falta de apoyo emocional. Además, persisten brechas tecnológicas y limitaciones en el acceso a recursos de bienestar, especialmente en instituciones con menos fondos.
La universidad como espacio de equidad y promoción de la salud
Las universidades deben reconocer que la salud y el bienestar estudiantil son condiciones necesarias para el aprendizaje. Esto implica promover políticas institucionales más inclusivas y flexibles, ampliar los servicios de salud mental, facilitar recursos digitales y crear entornos universitarios saludables que apoyen el desarrollo integral del estudiante adulto. La educación superior debe actuar como un agente de equidad social, capaz de reducir las brechas que perpetúan desigualdades de salud.
Recomendaciones
Para atender las realidades del estudiantado adulto en Puerto Rico, se sugiere:
Flexibilizar las políticas académicas y los horarios para facilitar la conciliación entre trabajo, familia y estudios.
Ampliar el acceso a servicios de salud mental y bienestar, tanto presenciales como virtuales.
Fomentar programas de autocuidado y educación en salud dentro del currículo universitario.
Reducir la brecha digital, ofreciendo acceso a tecnología y conectividad.
Promover redes de apoyo y alianzas comunitarias que fortalezcan el sentido de pertenencia y el bienestar integral.










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