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Informar y (des)informar: Dicotomía salubrista en la era actual

Updated: Aug 13, 2025

Toma tu teléfono y mira cuántas notificaciones tienes. Entre comentarios en redes sociales, correos electrónicos con ofertas y avisos de noticias de último momento, el bombardeo de información es excesivo. Este fenómeno, conocido como infodemia, se manifiesta en nuestro día a día, y los temas de salud no son la excepción. El exceso de información puede generar confusión y afectar negativamente la toma de decisiones. Aunque mucha de la información compartida por diversos medios es cierta, suele ser muy técnica o no se adapta al contexto de quien la recibe. Esta sobreabundancia hace difícil discernir qué fuentes son confiables. Uno de los roles fundamentales de la salud pública es informar de manera precisa, clara y oportuna para promover el bienestar. Por ello, es vital enfrentar la desinformación y la malinformación, entendidas como la diseminación de datos falsos o tergiversados con el objetivo de manipular o confundir a las audiencias.

Vivimos en un ecosistema de información donde coexisten datos ciertos, algunos desactualizados y otros falsos. Este entorno, nutrido principalmente por medios digitales, está influenciado por factores como la relación con el sistema de salud, las dinámicas sociales y los comportamientos de búsqueda de información (Pumat, Nguyen & Briand, 2023). Los algoritmos filtran lo que vemos según nuestras búsquedas, intereses e interacciones, tanto digitales como físicas. ¿Cuántas veces hablamos de un tema y poco después vemos anuncios relacionados? Frente a este panorama, es esencial contar con herramientas que permitan identificar información confiable. Aunque la diseminación de contenido falso sobre salud en redes sociales es rápida y perjudicial (Fridman, Johnson & Elston, 2023), estos espacios también pueden ser aliados para informar.

La alfabetización en salud y en medios digitales es clave, no solo porque mejora la comprensión, sino porque facilita una verificación crítica que favorece decisiones más informadas. No obstante, más allá de lo individual, existen barreras estructurales como el acceso desigual a internet o a medios de comunicación.

Además, la forma en que los medios seleccionan y enmarcan las noticias (framing) influye directamente en la construcción de la opinión pública. Esta realidad se puede conceptualizar desde los Determinantes Digitales de la Salud, propuestos por Chidambaram et al. (2024). Estos determinantes son el conjunto de factores digitales que interactúan con los determinantes sociales de la salud, afectando el acceso, la calidad y los resultados en salud. La alfabetización, la infraestructura digital y las políticas públicas son ejes fundamentales para una salud digital equitativa.

Desde la salud pública es urgente responder a la desinformación mediante educación, colaboración con los medios y mayor presencia de personas con peritaje en asuntos de salud en los espacios informativos. Es crucial monitorear contenidos para hacerle frente a la información falsa, así como fomentar, a través de regulaciones, que las plataformas digitales implementen mecanismos de verificación. Estas acciones, junto con el apoderamiento comunitario para cuestionar y contrastar datos, son esenciales para avanzar hacia mejores resultados de salud.

Nota: Este artículo se basa en fuentes específicas. Si desea consultarlas, puede escribirnos para obtener las referencias.
 
 
 

1 Comment


gonzgermang
Aug 06, 2025

Muy cierto. No podemos caer en la desinformación.

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