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De la indiferencia a la acción: la sobrepoblación de perros realengos y su relación con la salud pública y el bienestar colectivo

Sep 30, 2025
3 min read
“Cada perro en la calle refleja la indiferencia de una sociedad que ha normalizado el abandono”

Actualmente, con la excepción de Antártida existe una población global de perros de setecientos mil millones aproximadamente, en los que el 70% o más está compuesto por perros realengos (Belsare & Vanak, 2020 como se cita en De Jesús, 2020). Estos, en América Latina van ascendiendo y llevan consigo el peligro de transmitir enfermedades zoonóticas (Guerra et al., 2017 como se cita en Peña et al., 2016). En Puerto Rico, luego del paso de los huracanes Irma y María en el año 2017, varios reportajes en los periódicos hacen referencia a la sobrepoblación de perros realengos y sus distintos efectos en la salud pública. En estas noticias, se hace hincapié en que los perros son abandonados por la pérdida y abandono de hogares luego de la emergencia, por la migración y en algunos de los casos por los ajustes de presupuestos personales. De igual forma, se expone que las personas compran animales por impulso y luego de un tiempo son entregados en los albergues por sus propios dueños o peor aún abandonados en nuestras calles.  

Aunque existe una ley para el bienestar y la protección de animales en Puerto Rico con el objetivo de proporcionar coordinación entre municipios, agencias gubernamentales y organizaciones, con el fin de estandarizar delitos y aplicar penalidades, la sobrepoblación de perros realengos sigue en aumento. Los santuarios de animales ya no cuentan con la capacidad para mantenerlos porque adoptan menos animales de los que reciben, no cuentan con los recursos necesarios para continuar rescatando animales y por los altos costos de los servicios veterinarios. Además, se enfrentan a un potencial riesgo de transmitir enfermedades infectocontagiosas y parasitarias, y su contaminación al medio ambiente con excremento y orina, afectando la salud de la población (Imbacuán & Estacio, 2015). 

Las organizaciones sin fines lucro han expresado a través de varias entrevistas que sus albergues ya no dan abasto y que para atenderlos necesitan recursos y donaciones para poder subsistir. De igual forma, exponen que los refugios no cuentan con los espacios adecuados para la ubicación de animales, logísticas y en los peores de los casos, no los contemplan al momento de rescatar a las personas en medio de una emergencia atmosférica. 

En los últimos años esta problemática ha empeorado por el desconocimiento de la población y la falta de concientización acerca la sobrepoblación de perros realengos. Normalizar esta problemática o hacernos de la vista larga ya no debe estar en nuestras opciones. Hay oportunidad para aportar a la disminución de la sobrepoblación de perros realengos. Les propongo algunas estrategias a continuación.
  1. Adopción responsable versus compra de animales
    Un aspecto crucial para reducir el número de perros realengos es promover la adopción en lugar de la compra. Las campañas deben destacar que, mientras miles de animales esperan un hogar en albergues y refugios, la compra de animales fomenta la sobreproducción y, en algunos casos, la explotación de criaderos ilegales. La adopción responsable no solo salva vidas, sino que también contribuye al bienestar colectivo al disminuir el abandono y fortalecer la conexión entre comunidad y refugios.

  2. Fomentar la educación y la concienciación ciudadana
    La falta de conocimiento de la población es uno de los principales factores que agrava esta problemática. Es indispensable desarrollar campañas educativas en escuelas, universidades, comunidades y medios de comunicación para sensibilizar sobre las consecuencias del abandono, los beneficios de la esterilización y la responsabilidad que conlleva tener una mascota. Una ciudadanía educada es clave para lograr un cambio cultural hacia el respeto y cuidado de los animales.

  3. Implementación de programas masivos de esterilización y castración
    La sobrepoblación canina se controla principalmente evitando la reproducción. Por ello, es necesario establecer programas de esterilización y castración masiva, accesibles y de bajo costo para toda la población. Estas campañas deben incluir clínicas móviles que puedan llegar a comunidades rurales y sectores de bajos recursos, garantizando un mayor alcance y equidad en el acceso.

  4. Aplicación rigurosa de leyes y desarrollo de alianzas intersectoriales
    Aunque Puerto Rico cuenta con legislación para la protección animal, su efectividad depende de una implementación adecuada. Resulta indispensable aplicar sanciones reales a quienes abandonen o maltraten animales, así como establecer campañas de denuncia ciudadana. A su vez, es necesario fomentar alianzas entre el gobierno, municipios, entidades privadas, universidades y organizaciones comunitarias para coordinar esfuerzos que aborden el problema de manera integral.

La sobrepoblación de perros realengos en Puerto Rico no es solo un problema de bienestar animal, sino también un asunto de salud pública y responsabilidad social. Cada perro en la calle refleja la indiferencia de una sociedad que ha normalizado el abandono. Sin embargo, está en nuestras manos cambiar esta realidad. Adoptar en lugar de comprar, educar a otros, exigir la aplicación de leyes y apoyar a los refugios son acciones concretas que pueden marcar la diferencia. No se trata únicamente de salvar animales, sino de construir una comunidad más compasiva, consciente y responsable.
 
 
 

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